Un taxi, un turco y una latina

Cuando salí del aeropuerto por la tarde del 9 de Marzo, salí directamente a comer pues ya era tarde y mi estómago no entendía el cambio de horario.

Fui a un hermoso restaurante con vista al Bósforo, comí en ese lugar porque al terminar daría un paseo por el estrecho que divide a Europa de Asia, pero la verdad estaba muy cansada, intenté hacerlo pero luego de subir al cómodo yate me dormí… Mi cuerpo me pedía a gritos un descanso, es por eso que decidí tomar un “Taksi” e ir al hotel. (Ellos no tienen la letra “X” por eso lo escriben de esa manera).

Segura de la dirección que tenía escrita en la mano, tomé un taxi, le mostré al conductor la dirección con el nombre del hotel, él atravesó toda la ciudad para llevarme hasta ahí, con el taxímetro puesto no había ningún problema, excepto que la dirección estaba mal. El taxi no encontraba el hotel, preguntó y dio mil vueltas, sin embargo estábamos perdidos, el sin hablar español y yo sin hablar turco, la paranoia de la película Taken se comenzaba a apoderar de mi cabeza, hasta que vi al conductor llamar a una persona para preguntar por el hotel y entonces tuve la idea que me salvó de una trágica escena que mi mente había formado, le hice señas de que quería su celular,  le ensené el número telefónico de un amigo turco, Aziz, yo decía desesperadamente

-Please, please, i need a call  Por favor, por favor, necesito una llamada
Es curioso que estando consiente que no hablaba inglés le haya hablado en ese idioma pero más despacio, como que si de esa forma me iba a entender. Él no tenía idea que estaba diciendo pero entendía que el número celular que le mostraba era de Turquía y dijo, “ok, ok” llamó, me dio el celular, sonó algunas veces, mi corazón se aceleraba con cada segundo que esperaba hasta que al fin
-Aló
-Aziz!! Hello, im Cecilia, help me, im lost /Aziz!! Hola soy Cecilia, ayúdame, estoy perdida.
-Where are you? /¿Dónde estás?
– i dont know, im the taxi, i cant find the hotel No sé, estoy en el taxi y no puedo encontrar el hotel.
-Wait wait, all is ok, i want to talk to the driver please Espera, espera, todo está bien, quiero hablar con el conductor, por favor.
-ok / está bien
Le di el celular al taxista quien habló en Turco con mi amigo, entonces el conductor dio la vuelta y me llevó al hotel que estaba muy cerca de donde estábamos, Aziz le había explicado cómo llegar al hotel, pero hubo otro detalle con el que no contaba, en Estambul hay 2 hoteles con el mismo nombre, y ¿adivinen quién estaba en el equivocad si, yo.
Saqué mis maletas, fui a recepción, y hablaban español pero solo pudieron decirme,
-Señorita, ud no tiene reservación aquí, es en el otro edificio, al otro lado de la ciudad.
Casi llorando respondí
-Me regala una llamada por favor.
Nuevamente llamé a mi amigo y con la voz muy triste contesté
-Aziz, hello, im Cecilia and im lost again / Aziz, hola soy Cecilia y estoy perdida otra vez
-what happened? / ¿Qué pasó?
– This is not the hotel, it is another hotel with the same name, I want to cry / éste no es el hotel, es otro hotel con el mismo nombre, quiero llorar.

-Wait for me and let’s cry together / espérame y lloremos juntos

– Aziz please, i want to take a shower, i wanna stay in my hotel, help me/
Aziz por favor, quiero tomar un baño, quiero mi hotel, ayúdame.

-Ok, i want to talk to the receptionist, When you’re at the hotel, you call me again, I leave work and I’m going to find you
/ Está bien, quiero hablar con el recepcionista, cuando estés en el hotel me llamas otra vez, salgo del trabajo y voy a buscarte

Luego que ellos colgaran la llamada, nuevamente me enviaron en un taxi, esta vez al lugar correcto, vi por segunda ocasión, toda la ciudad desde la ventana trasera del auto, ya oscurecía pero al menos ahora tenía la certeza que iba al lugar que me correspondía.

Llegué y al fin me dieron las llaves de mi habitación doble, mi amiga aún no había llegado, pedí una llamada para decirle a mi amigo que ahora sí estaba en mi hotel, él ya estaba yendo por mí.

El hotel era lindo, la cama muy cómoda, la ducha con agua caliente para relajarme, me bañé pero no descansé, me vestí y me arreglé para ver a mi amigo que me había salvado de perderme.

A la 8h00 PM de ese día me encontré con Aziz quien se burlaba sutilmente de mí, al verlo solo le dije

-Your country hate me / tu país me odia

– No, you were lost in my country, and the taxi driver called me to leave you in a safe place, and at the receptions they were all nice and you called me from their cell phones, that does not happen in all countries /
NO, te perdiste en mi país y el taxista me llamó para dejarte en un lugar seguro, los recepcionistas fueron amables contigo y pudiste llamarme de sus celulares, eso no pasa en todos los países

Tenía razón, había pasado dificultades pero las resolví gracias a que ninguna persona se negó a ayudarme, todos me cuidaron y eso no es usual en muchos países.

Debo reconocer que fue el taxista más gentil que me ha atendido.
Una vez más la cultura turca me dio una lección con respecto a los prejuicios occidentales. No juzgues un libro por su portada y no juzgues una nación por los conflictos a los que los medios de comunicación y las películas americanas le hace énfasis, generalizar es un error.

Esa noche volví al Bósforo, pero esta vez con la promesa de no dormirme jaja ahí cené con mi amigo compartimos mesa con personas de Alemania que también vacacionaban, disfruté de la gastronomía y danza turca mientras el yate nos mostraba los continentes decorados con luces y el frío rozaba las ventanas.

Luego de la cena, animada por la música turca y árabe, fui a una discoteca en el centro de la ciudad,  me topé con la sorpresa que el ambiente es igual al de Guayaquil, bailé un montón pero debía volver, le agradecí a Aziz por la hospitalidad y su ayuda como traductor, pero me despedí porque al día siguiente iría a Capadocia, necesitaba descansar, cuando llegué, mi compañera de habitación Alexa ya estaba dormida, abrió los ojos para decir hola y volvió a dormir, yo me duché y la acompañé en el sueño.

El 10 de marzo partí al área  asiático de Turquía, en el siguiente escrito sabrán de la capital Ankara, el delicioso Kebab, un museo lleno de militares y un valle muy curioso, el valle de “La Verga”, no es ningún insulto pero si muy chistoso.

Estambul es una locura de esas que hay que hay que cometer.

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