Mientras vuelo a Turquía

Les voy a contar mi aventura, debo de comenzar reconociendo que amo viajar, poder explorar, conocer, descubrir, todos mis sentidos se despiertan, me hace sentir completamente feliz.

Me he retado a viajar al menos una vez al año, si eres un nómada como yo, vamos en busca de un nuevo horizonte.

He salido varias veces del país, pero es la primera vez que salgo del continente, es curioso que en esta ocasión no solo visitara uno, sino dos continentes, pues si, Turquía atraviesa Europa y Asia, lo que ven en la imagen de arriba son los dos continentes, divididos y conectados. Turquía es maravilloso.

Pero realmente fue una aventura, ya que no fue nada fácil llegar.
A las 2 AM del día 8 de Marzo estaba en el Aeropuerto de Guayaquil esperando mi vuelo hacia Bogotá, de ahí me dirigía a Panamá y finalmente a Turquía, pero el piloto del avión no estuvo seguro de las condiciones en las que se encontraba la nave, por ende, esperamos… 3 horas, lo que hizo que perdiera mis siguientes vuelos.
Al llegar a Bogotá a las 10 de la mañana, hice el reclamo en la aerolínea que prometió arreglar el problema al día siguiente, me pagaron un lindo hotel, la comida y el traslado, no pude evitar tomarme un vino en la noche fría de esa linda ciudad aunque la conocí muy.

A la mañana siguiente, salí a las 7 AM al aeropuerto, esta vez con escala en Caracas, Venezuela, el viaje fue rápido, esperé en Venezuela algunas horas,  en ese tiempo reducido donde no salí a la ciudad pude notar que el país realmente está pasando por una situación preocupante, me revisaron cada bolsillo, contaron mi dinero y abrieron unas cartas que yo aun no las había leído, migración fue muy estricta. Luego me acerqué a información para saber si podían cambiar ahí algunos dólares por Bolívares, me recibió un gran letrero diciendo AQUÍ NO SE HABLA MAL DE CHAVEZ, me acerqué a algunas tiendas para comprar pero no aceptaban dólares, las personas me recomendaron que no cambie en la casa de cambio pues era mucho más conveniente hacerlo de manera externa, una persona de servicio me ofreció cambiarme el dinero por un precio más justo, pero al momento de hacer la transacción, era todo muy escondido, finalmente me dio un montón de billetes por 15 dólares, que no tienen tanto valor, solo me compré una arepa (que reconozco estaba deliciosa) y un llavero muy rustico, quise también ir al baño pero me topé con la sorpresa que no había agua, entonces vino a mi  la hipótesis “Como sería Ecuador en esas condiciones”.
Finalmente llegó el avión que venía de Cuba con destino Estambul.
Ingresé al avión, me sentaba en el pasillo junto a un señor bastante agradable (que espero nunca lea esta crónica de mi viaje), soy muy sociable, quería llenar mi viaje de anécdotas y amistades, así que no resistí el hecho de hablarle, él también era muy conversón pero… tenía un aliento fatal! cuando abría la boca me provocaba lanzarme del avión. Imaginen 14 horas de vuelo sentada ahí, eso era un suicidio. Busqué rápido con la mirada algún asiento libre, vi uno junto a la ventana, no dudé en irme con el pretexto “disculpe, es que amo viajar junto a la ventana”, cogí mi bolso de mano, y me senté junto al chico de vestimenta distinta, un musulmán practicante.

–Can i sit here? Puedo sentarme aquí?
-Yes, no problem. Si, no hay problema

Dejando los prejuicios de lado que la mayoría de los occidentales tenemos, me senté junto a Ismail Sayanvala, un joven de 23 años que venía de haber pasado una temporada en Cuba en reuniones constantes con musulmanes y se dirigía a Sudáfrica pues él es oriundo de ahí. Como se pueden dar cuenta, conversamos un montón en el viaje, me habló mucho de su religión, su vestimenta, incluso me atreví a a preguntar sobre el terrorismo, a lo que el respondió que sí se da, pero no es la formación del Islam que te obliga, el problema es que los medios de comunicación se enfrascan en esos casos, lo que hace que los países que no comparten esta religión creen conceptos errados.

Escuché el Koran en árabe, ahora sé que se lee de derecha a izquierda, ellos rezan 5 veces al día, el horario depende de la salida del sol, a el le correspondía rezar también durante el vuelo, lo hizo dos veces, como el avión era de una aerolínea de Turquía (principal país islámico) había un espacio para que las personas de esa religión puedan hacer su rezo, en la segunda ocasión antes de  rezar, le dije si podía acompañarlo a ver como rezan, sin ninguna objeción me permitió verlo, puedo decir con certeza que ellos son muy respetuosos y concentrados en ese momento.

Ismail fue muy agradable, me prestó su almohada para descansar más cómoda y su antifaz para dormir, que terminó obsequiándomelo como un recuerdo del viaje. Fue mi primer acercamiento con la religión Musulmana y fue completamente amena.

Al aterrizar en Estambul luego de 14 horas de vuelo (que no sentí debido a la buena compañía), iba a despedirme de el con un cariñoso abrazo como acostumbramos los latinos, pero el extendió su mano antes que lo haga, pues me explicó que en su religión no puede saludar ni despedirse con contacto al rostro debido a que solo puede mantener este contacto con su madre, hermana y esposa. Extendí la mano y sonreí diciéndole

– Nice to meet you, see you Un gusto conocerte, nos vemos.

– Nice to meet you Cecilia, i hope you read more about the Koran. Un gusto conocerte Cecilia, espero que leas más sobre el Koran.
– Ok, i will do Está bien lo haré.
– Thanks, see you soon. Gracias, nos vemos pronto.

No sé qué tan pronto realmente nos veamos, ya que no tengo planes para ir a Sudáfrica aun, pero no descarto la posibilidad.

Bajé del avión y estaba ya en mi destino, luego de perder dos vuelos, una noche en Bogotá, una arepa en Venezuela, dos compañeros de viaje en un solo vuelo, después de liberarme de prejuicios y una persona con mal aliento, estaba ahí, en un gran Aeropuerto lleno de movimiento y personas de distintas culturas, vi rubios, negros, chinos, latinos, árabes, islámicos, católicos y ortodoxos practicantes… salí a la ciudad con una temperatura de 7 grados, a disfrutar del país que quería pisar. Turquía.

Pensé que ahí concluían las complicaciones y solo me quedaba disfrutar… pero adivinen quién se perdió el mismo día en un taxi por dos horas con un conductor que solo hablaba turco? jajaja lo más divertido fue como lo resolví. Se los cuento en el siguiente relato.

Turquía es hasta ahora mi aventura favorita.

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